Odisea a la italiana

Mi mamá dice que tengo el corazón de Ulises, y por una vez en la vida, no le falta razón. No sé cómo me las apaño, pero mis papás siempre encuentran algún pretexto para montarme a un coche-tren-autobús-avión-coche y recorrer millas. Con lo bien que estaría yo en casa, jugando con mis amigos de la guarde todos los días… Pero no. Aquí todo se improvisa: ahora comemos aquí, ahora buscamos sitio donde dormir… y en todo esto, yo me voy a dormir cada día a medianoche!!! Si no es por una cosa, es por otra. Pero siempre es igual.

Y no sólo eso, sino que además llegamos a un lugar en el que vimos una lombriz luminosa gigante que se nos quería comer! Por suerte estaba yo allí para impedir una catástrofe…

Luego me tocó combatir con unos cojines enormes…

Luego, se me tragó una ballena con siete ojos, y cuál no fue mi sorpresa al encontrarme una metrópolis en sus intestinos! Hablé con un par de víctimas suyas, y parecía no importarles demasiado el hecho de estar viviendo en las entrañas de aquel animal. Al contrario, estaban radiantes. Pero yo sólo tenía ganas de huir…

De repente salí proyectado hacia el exterior por un chorro de agua, y un pulpo con el que me topé por casualidad me llevó hasta la orilla. 

Una vez en tierra firme, encontré la cueva de Polifemo, pero por lo que parece, se había ido a visitar a su pariente, el minotauro del laberinto. Sabía que tenía que dar con él para poder pasar a la historia, así que cogí todos los medios de locomoción que encontré: un tractor…

 

un triciclo motorizado del cual, sorprendentemente, desconocía la marca…

un cochecito…

un coche de mayores…

Durante todas estas aventuras, dormí en donde las mujeres me acogían. A veces en mansiones, a veces en comunidades de hippies…

Hasta que por fin di con el laberinto. Recorrí cada esquina, cada recoveco, buscando una salida, pero ahí no había ninguna Ariadna con su bobina de hilo para ayudarme…

Así que me las apañé como pude: llamé a todos mis contactos.

 

¡Por suerte papá vive justo al lado del laberinto, y pudo venir a sacarme de este lío! Menuda Odisea…  

~ por guillermobuscemi en Abril 27, 2008.

5 comentarios to “Odisea a la italiana”

  1. ¡Los viajes de Gulliver-Guillermo son fascinantes! ;)
    Espero amb candeletes la propera entrega!
    Smuack,
    A.

  2. No hi penseu posar música en aquest relat?mmmm
    com ho haig de fer perquè en aquest nen li despertin les orelles..primer li regalo uns guants perquè es cuidi les mans, després un daus per despertar orelles…i segueix igual,…un piano no eh!!
    un petonet

  3. Ah, sí! Se’m va oblidar el cant de les sirenes!:)

  4. Me imagino como ira a disfrutar Guillermo leyendo estos comentarios cuando crezca. Patri, eres una Super escritora!!!!

    Abrazos!!

    Angela

  5. Niña, actualiza el blogggggggggggggggggg

    un besazo!!!!!!!

Escribe un comentario